Vibraciones

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viernes, 14 de julio de 2017

LA SOMBRA

El concepto de La Sombra es antiquísimo, podemos rastrearlo en varias culturas, sobre todo en oriente y los pueblos primitivos.
La Sombra hace alusión a aquellas partes oscuras y ocultas del hombre.
En ciertas tribus, la Sombra es representada a través de un animal, por ejemplo.

En el taoísmo hablamos del concepto de yin-yang, donde todo en esta vida se presenta en forma dual: claro-oscuro; bello-feo;paz- guerra. El Tao comprende el Todo, con su cara luminosa y su cara oscura. La Sombra sería esa parte oscura; oculta. No reconocer esta parte sería vivir incompletos. El yin-yang son un par de opuestos que se complementan, formando un Todo.

En el budismo, aparece este concepto de la Sombra; por ejemplo en “La enseñanza de Buda” cuando relata cómo el Príncipe Siddharta se convierte en Buda en su última meditación bajo el árbol: “Aquel día el alma del príncipe experimentó una lucha intensa e incomparable. Desesperación del alma, pensamientos confusos, sombras negras del corazón, figuras horribles de la mente” El príncipe alcanza la iluminación, sólo después de haberse enfrentado a su sombra.

El psiquiatra y psicólogo Carl Jung, trabaja y desarrolla este concepto, donde se denomina la Sombra a aquellos rasgos de nosotros mismos que no aceptamos y lo mandamos a lo inconsciente.
La misma se va formando desde la temprana infancia, en principio a partir de los mandatos y transmisiones de nuestros padres; donde aquellos aspectos que son rechazados y no admitidos en nuestro seno familiar, son apartados de nuestra conciencia y caen bajo la Sombra. En este proceso va tomando forma nuestra personalidad, moldeada por el entorno y el contexto sociocultural; donde nos vamos identificando con algunos rasgos y otros, son rechazados para ser amados y aceptados.

Pero estos aspectos desplazados de la conciencia no desaparecen, nos acompañan desde la oscuridad como una carga, una gran mochila que llevamos de manera inconsciente y que de tanto en tanto afloran, por ejemplo, a manera de síntomas, sueños, actos fallidos, irrupciones de ira y violencia. Sobre todo, proyectamos en los otros aquellos aspectos de nosotros mismos que cayeron en la Sombra. El otro se vuelve peligroso; el otro me miente, me engaña; me irrita verlo.

Cuando no soportamos ver a determinada persona, o ciertos comportamientos y actitudes me irritan en demasía; habría que preguntarse si esa persona, en realidad no está siendo como un espejo para mi en el cual proyecto algún rasgo de mi Sombra.
Las parejas y las relaciones intrafamiliares, son un claro ejemplo donde se ponen en juego estas proyecciones: “-Soy una mujer activa, trabajadora,muy responsable y me irrita enormemente llegar a mi casa y encontrar a mi marido echado en el sillón viendo la tele-” Tal vez esa mujer no se permite descansar, para ella el ocio es algo inadmisible, está mal; por lo tanto forma parte de su Sombra. Este aspecto rechazado también es parte de ella,y cuando es reflejado en su marido, se irrita.
Qué pasaría si esa mujer, cuando nota que se está enojando con su marido, se preguntara: ¿Qué me molesta de esto? ¿Qué tiene que ver conmigo? ¿ Me permito tener un momento para simplemente no hacer nada y estar patas para arriba? ¿Qué tiene de malo eso?

Un hombre que desde chiquito le enseñaron que está mal llorar; que en la vida se triunfa y te respetan si te ven fuerte; seguramente sus aspectos más tiernos y sensibles formen parte de su sombra, mostrando una imagen de hombre rudo ante la sociedad. ¡Pobre hombre; cuanta presión; cuanta carga debe sentir al no poder expresar lo que siente!

Supongamos a un joven “bueno”, amiguero, donde todos pueden contar con él para pedirle favores; descuidando su propia persona al servicio de los demás. Tal vez siempre se pregunta: ¿Cómo voy a decir que no? Sus lado agresivo cayó en la sombra, en pos de sostener su imagen de “buen muchacho”. Imaginemos que un día, cansado de prestar servicio, estalla de ira ¿Qué pasó? Sus amigos no lo reconocen. Pareciera que su sombra irrumpió en la conciencia, y de la peor forma: "Dr Jekyll se transforma en Mr. Hyde". Este monstruo también era parte suyo, siempre lo fue y requirió un gran gasto de energía mantenerlo oculto.






El camino hacia la salud y una vida más completa, requiere atravesar la sombra; reconocerla e integrarla a nuestra vida.
La sombra desde lo inconsciente adquiere mucha fuerza y nos juega un papel en contra; siendo una pesada mochila que soportar.
Traer nuevamente esos aspecto, que alguna vez fueron desterrados de la conciencia, hacia la luz e integrarlos a la personalidad, produce un gran crecimiento. Por ejemplo: reconozco y acepto esa parte agresiva que siempre rechacé de mi, por considerarla mal vista por los demás, y me amigo con ella, quitándole su poder hostil y transformándola en la capacidad de saber poner límites y defenderme en la vida.

En el libro: “La enfermedad como camino” dice: “La sombra es el mayor enemigo del ser humano: la tiene y no sabe que la tiene (…) La sombra nos hace enfermar, es decir nos hace incompletos: para estar completos nos falta todo lo que hay en ella”

Integrando la Sombra, aliviamos nuestra mochila; nos sentimos más libres y sinceros con nosotros mismos; recuperamos la energía que invertimos en sostenerla; nos volvemos más sanos y comprensivos con los otros, porque al fin y al cabo nadie es perfecto.

    
  Lic. Lorena Fornillo 




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