Vibraciones
lunes, 31 de julio de 2017
viernes, 14 de julio de 2017
LA SOMBRA
El
concepto de La Sombra es antiquísimo, podemos rastrearlo en varias
culturas, sobre todo en oriente y los pueblos primitivos.
La
Sombra hace alusión a aquellas partes oscuras y ocultas del hombre.
En
ciertas tribus, la Sombra es representada a través de un animal, por
ejemplo.
En
el taoísmo hablamos del concepto de yin-yang, donde todo en esta vida
se presenta en forma dual: claro-oscuro; bello-feo;paz- guerra. El
Tao comprende el Todo, con su cara luminosa y su cara oscura. La
Sombra sería esa parte oscura; oculta. No reconocer esta parte sería
vivir incompletos. El yin-yang son un par de opuestos que se
complementan, formando un Todo.
En
el budismo, aparece este concepto de la Sombra; por ejemplo en “La
enseñanza de Buda” cuando relata cómo el Príncipe Siddharta se
convierte en Buda en su última meditación bajo el árbol: “Aquel
día el alma del príncipe experimentó una lucha intensa e
incomparable. Desesperación del alma, pensamientos confusos, sombras
negras del corazón, figuras horribles de la mente” El príncipe
alcanza la iluminación, sólo después de haberse enfrentado a su
sombra.
El
psiquiatra y psicólogo Carl Jung, trabaja y desarrolla este concepto, donde se
denomina la Sombra a aquellos rasgos de nosotros mismos que no
aceptamos y lo mandamos a lo inconsciente.
La
misma se va formando desde la temprana infancia, en principio a
partir de los mandatos y transmisiones de nuestros padres; donde
aquellos aspectos que son rechazados y no admitidos en nuestro seno
familiar, son apartados de nuestra conciencia y caen bajo la Sombra.
En este proceso va tomando forma nuestra personalidad, moldeada por
el entorno y el contexto sociocultural; donde nos vamos identificando
con algunos rasgos y otros, son rechazados para ser amados y
aceptados.
Pero
estos aspectos desplazados de la conciencia no desaparecen, nos
acompañan desde la oscuridad como una carga, una gran mochila que
llevamos de manera inconsciente y que de tanto en tanto afloran, por
ejemplo, a manera de síntomas, sueños, actos fallidos, irrupciones
de ira y violencia. Sobre todo, proyectamos en los otros aquellos
aspectos de nosotros mismos que cayeron en la Sombra. El otro se
vuelve peligroso; el otro me miente, me engaña; me irrita verlo.
Cuando
no soportamos ver a determinada persona, o ciertos comportamientos y
actitudes me irritan en demasía; habría que preguntarse si esa
persona, en realidad no está siendo como un espejo para mi en el
cual proyecto algún rasgo de mi Sombra.
Las
parejas y las relaciones intrafamiliares, son un claro ejemplo donde
se ponen en juego estas proyecciones: “-Soy una mujer activa,
trabajadora,muy responsable y me irrita enormemente llegar a mi casa
y encontrar a mi marido echado en el sillón viendo la tele-” Tal
vez esa mujer no se permite descansar, para ella el ocio es algo
inadmisible, está mal; por lo tanto forma parte de su Sombra. Este
aspecto rechazado también es parte de ella,y cuando es reflejado en
su marido, se irrita.
Qué
pasaría si esa mujer, cuando nota que se está enojando con su
marido, se preguntara: ¿Qué me molesta de esto? ¿Qué tiene que
ver conmigo? ¿ Me permito tener un momento para simplemente no hacer
nada y estar patas para arriba? ¿Qué tiene de malo eso?
Un
hombre que desde chiquito le enseñaron que está mal llorar; que en
la vida se triunfa y te respetan si te ven fuerte; seguramente sus
aspectos más tiernos y sensibles formen parte de su sombra,
mostrando una imagen de hombre rudo ante la sociedad. ¡Pobre
hombre; cuanta presión; cuanta carga debe sentir al no poder
expresar lo que siente!
Supongamos
a un joven “bueno”, amiguero, donde todos pueden contar con él
para pedirle favores; descuidando su propia persona al servicio de
los demás. Tal vez siempre se pregunta: ¿Cómo voy a decir que no?
Sus lado agresivo cayó en la sombra, en pos de sostener su imagen
de “buen muchacho”. Imaginemos que un día, cansado de prestar
servicio, estalla de ira ¿Qué pasó? Sus amigos no lo reconocen.
Pareciera que su sombra irrumpió en la conciencia, y de la peor
forma: "Dr Jekyll se transforma en Mr. Hyde". Este monstruo también era
parte suyo, siempre lo fue y requirió un gran gasto de energía
mantenerlo oculto.
El
camino hacia la salud y una vida más completa, requiere atravesar la
sombra; reconocerla e integrarla a nuestra vida.
La
sombra desde lo inconsciente adquiere mucha fuerza y nos juega un
papel en contra; siendo una pesada mochila que soportar.
Traer
nuevamente esos aspecto, que alguna vez fueron desterrados de la
conciencia, hacia la luz e integrarlos a la personalidad, produce un
gran crecimiento. Por ejemplo: reconozco y acepto esa parte agresiva
que siempre rechacé de mi, por considerarla mal vista por los demás,
y me amigo con ella, quitándole su poder hostil y transformándola
en la capacidad de saber poner límites y defenderme en la vida.
En
el libro: “La enfermedad como camino” dice: “La sombra es el
mayor enemigo del ser humano: la tiene y no sabe que la tiene (…)
La sombra nos hace enfermar, es decir nos hace incompletos: para
estar completos nos falta todo lo que hay en ella”
Integrando
la Sombra, aliviamos nuestra mochila; nos sentimos más libres y
sinceros con nosotros mismos; recuperamos la energía que invertimos
en sostenerla; nos volvemos más sanos y comprensivos con los otros,
porque al fin y al cabo nadie es perfecto.
Lic. Lorena Fornillo
martes, 13 de junio de 2017
VOLVER A LA TIERRA
Hay
una mitad de nuestro cuerpo que en los tiempos actuales va perdiendo
importancia. Vamos por la vida como si nos faltara la mitad inferior,
flotando en el aire. Una sensación de inseguridad, falta de apoyo,
ansiedad y angustia se presentan como los malestares de estos
tiempos; con una cabeza super inflada por la cataratas de estímulos
visuales y nuestras propias preocupaciones y obligaciones.
El
gran avance tecnológico, apunta a que cada vez nos movamos menos;
podemos conseguir las cosas que deseamos desde nuestra propia casa y realizando un simple clic. Podemos comprar, trabajar, estudiar,
relacionarnos con amigos y hasta enamorarnos sentados frente a una
computadora.
Una
vez iba caminando por una Avenida muy transitada. Me quedé
asombradísima al ver una joven cruzar la calle con el semáforo en
su contra; los autos pasándole por delante y atrás; pero ella
parecía estar en otro mundo o como se dice habitualmente: “en la
luna”. La mujer caminaba completamente absorta hablando por
celular; y lo peor de todo es que a nadie llamó la atención, cada
uno iba metido en sus propios pensamientos.
Gente
que pareciera ir flotando por la vida encontramos por doquier. Es
tanta la estimulación que recibe nuestra cabeza, que pareciera no
haber tiempo de ocuparse de la parte inferior de nuestro cuerpo.
Lowen denomina a estas personas: “los colgados”.
La
vida tan sedentaria que llevamos hoy en día, hace que perdamos
contacto con nuestra base. De la cintura para abajo nuestro cuerpo va
perdiendo vitalidad; la energía se va estancando y perdiendo el
estado vibratorio.
El
movimiento, el ejercicio, la danza, nos permite conectarnos con esta
mitad olvidada. Lowen dice: “La toma de tierra supone que la
persona -descienda- que baje su centro de gravedad, que se sienta más
cerca de la tierra”
Estar
en contacto con la tierra aporta mayor seguridad; tus piernas
comienzan a vibrar; tus pasos se vuelven más certeros. Aumenta la
confianza, la creatividad y el camino hacia el placer y una sexualidad
más plena.
La
toma a tierra ayuda a la persona a conectarse con su animalidad; con
la fuerza; con la creación. La locomoción, la defecación y la
sexualidad son funciones de esta mitad inferior.
Cuando
logramos que el centro de gravedad del cuerpo se deposite en la
pelvis; en el bajo vientre, siendo nuestros pies los soportes
energéticos; logramos un equilibrio mente-cuerpo.
La
fuerza vital se desarrolla en esta zona y los orientales conocen bien
este centro de equilibrio. Los japoneses lo llaman: “hara”, que
significa vientre; y sus disciplinas apuntan a desarrollarlo.
Dürckheim escribe: “Cuando un hombre posee un Hara plenamente
desarrollado, tiene la fuerza y la precisión de realizar acciones que
de otro modo nunca podría conseguir, ni siquiera con la técnica más
perfecta, la mayor atención o la más grande fuerza de voluntad.
Sólo lo hecho con Hara tiene éxito completo”.
Caminar
descalzos por el césped; sentarse en el suelo bajo un árbol;
entregarnos a una sexualidad plena con la persona que amamos;
bailar; movernos; son cuestiones tan sencillas, básicas, que no
requieren dinero y que nos pueden aportar una gran sensación de
bienestar, nos ayuda a descargar las tensiones del día, nos sentimos
más vital, creativos y gozosos.
Tal
vez puedan objetar que no hay tiempo para tomarse estos recreos; el
reloj corre a mil por hora y las obligaciones son muchas. Pues bien,
mantenernos unidos a la tierra a veces sólo basta con un cambio de
postura.
Desde
niños, sobre todo en edad escolar, nos enseñan a pararnos
derechitos; hombros atrás, pecho afuera, panza hundida; verdaderos
soldaditos. Observen a un niño más pequeño, que todavía no está
atravesado por las “buenas costumbres”; su parada es relajada,
descontracturada, los hombro bajos y la panza afuera. Ese niñito
vibra, anda por la vida sin bloqueos.
Lowen
nos enseña que hay dos “mandamientos”, así los llama, para
permanecer con la toma a tierra en cualquier momento,
independientemente de la actividad que uno realice: mantener las
rodillas ligeramente flexionadas y dejar salir el vientre.
Tal
vez esta postura nos resulta inapropiada, muy lejos de lo que la
cultura nos impone como atractivo.
Las
rodillas son los amortiguadores del cuerpo, mantenerlas flexibles
permite que la energía fluya libremente por nuestras piernas,
cargándonos de energía y descargando a la vez, nuestras tensiones.
Permite también que nuestro cuerpo soporte cargas, ya sean
materiales como psicológicas.
Fíjense en un fisicoculturista cuando levanta una pesa; sus rodillas son
flexionadas para poder realizarlo, de otro modo, con las rodillas
rígidas, todos nos imaginamos que podría sufrir una grave lesión
en su columna y ni siquiera podría realizar su proeza.
En
el Karate, todas las posturas también se realizan con las rodillas
flexionadas, para mantener un buen equilibrio y fortaleza, evitando
ser derribados.
La
rigidez de las rodillas implica que no podamos descargar a tierra las
tensiones, y estas se asienten en alguna parte de nuestra columna.
El
otro mandamiento era: “dejar salir el vientre”. Este es más
difícil de lograr, porque tenemos que romper con la creencia: que un
vientre chatito es la postura correcta y genera buena apariencia..
Un
vientre contraído, dificulta la respiración abdominal, teniendo que
inflar el pecho cada vez que tomamos aire, recargando así esta zona.
La respiración abdominal es más completa, donde el diafragma
desciende y las costillas se expanden, dando lugar a la carga de
oxígeno de los pulmones.
Un
vientre relajado permite que la energía fluya libremente entre la
parte inferior y superior del cuerpo. La rigidez provoca un corte,
como si tuviéramos un cinturón que divide nuestro cuerpo en dos,
dificultando la conexión entre lo que pensamos y lo que realmente
hacemos.
Ahora
detén la lectura en este momento y desvía tu atención a tu
vientre: ¿Cómo se encuentra? ¿Está relajado? ¿Está tensionado?
¿Tu respiración es completa o superficial?
Lowen
dice: “ El vientre es literalmente el asiento de la vida. El cuerpo
se asienta sobre el cesto de la pelvis, tenemos contacto con los
órganos sexuales y con las piernas. Es también en el vientre que el
individuo es concebido, y es del vientre que emerge hacia abajo a la
luz del día. La pérdida de contacto con este centro vital
desequilibra a una persona y conduce a la ansiedad y la inseguridad”
Ahora
te dejo con este video que muestra algunos ejercicios para conectarte
a la tierra; relajando el vientre, flexionando las rodillas,
respirando en forma completa y logrando que la vibración ascienda
desde los pies y piernas, hacia todo el cuerpo, expandiendo el pecho
y la mente.
Abrazos.
Lic.
Lorena Fornillo
miércoles, 31 de mayo de 2017
¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD?
Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS) la enfermedad es la
“alteración o
desviación del estado fisiológico de una o varias partes del cuerpo
por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y unos
signos característicos, cuya evolución es más o menos
previsible”
Según
la ciencia médica, la enfermedad aparece como un mal funcionamiento
de una o varias partes del cuerpo.
Si bien en cierto modo esto es verdad, al hablar de partes del cuerpo,
se pierde la noción de totalidad. El ser humano queda desdibujado en
partes y funciones aisladas.
La
ciencia médica hace hincapié en los signos y síntomas que aparecen
cuando una persona está enferma. Todo tratamiento apunta a quitar
estos síntomas o por lo menos tenerlos bajo control.
Me
basaré en el libro: “La enfermedad como camino” de Dethlefsen y
Dahlke; que nos muestran una concepción de la enfermedad diferente.
Comenzaré con este ejemplo: “Un
automóvil lleva varios indicadores luminosos que se encienden cuando
existe una grave anomalía en el funcionamiento del vehículo. Si
durante un viaje, se enciende uno de los indicadores, ello nos
contraría. Nos sentimos obligados por la señal a interrumpir el
viaje. Por más que nos moleste parar, comprendemos que sería una
estupidez enfadarse con la lucecita; al fin y al cabo, nos está
avisando de una perturbación que nosotros no podríamos descubrir
con tanta rapidez, ya que se encuentra en una zona que nos es
((inaccesible)) Por lo tanto, nosotros interpretamos el aviso de la
lucecita como recomendación de que llamemos a un mecánico que
arregle lo que hay que arreglar para que la lucecita se apague y
nosotros podemos seguir viaje. Pero nos indignaríamos, y con
razón,si para conseguir este objetivo, el mecánico se limite a quitar la lámpara. Desde luego el indicador ya no estaría encendido
-y esto es lo que queríamos- pero el procedimiento utilizado sería
muy simplista.”
¿A
caso la medicina científica no actúa muchas veces, como aquél
mecánico que sólo se ocupa de quitar la lucecita? ¿A caso los
artilugios medicamentosos apuntan sólo a acallar el síntoma,
mientras que la enfermedad sigue su curso? Lamentablemente, algunos
médicos sólo despachan recetas según los síntomas de sus
pacientes; ni siquiera se toman el trabajo de revisarlos o por lo
menos mirarlos a los ojos.
Por
suerte no todos; hay muchos médicos maravillosos que no se dejan
deslumbrar por la simple metodología y toman en cuenta a la persona
que tienen en frente, pudiendo tal vez, darse unos minutos para
prestar el oído e indagar un poco más sobre el sufrimiento que se
esconde detrás de sus síntomas.
Es
interesante ver el origen de la palabra “enfermedad”.
Proviene del latín: “infirmitas”
que significa literalmente: “falto de firmeza”. La “firmeza”
la podemos pensar como estabilidad, fortaleza, entereza y constancia.
Cuando alguien enferma pierde esta estabilidad, comienza a basilar y
pierde seguridad. Perdemos la firmeza cuando aparecen uno o varios
conflictos; pero estos conflictos sólo pueden aparecer en la
conciencia; en el plano mental, y el cuerpo sólo se encarga de
mostrarnos con señales de alerta, que algo no anda bien.
“En
suma, la enfermedad es un estado que indica que el individuo, en su
conciencia, ha dejado de estar en orden y armonía. Esta pérdida
del equilibrio interno, se manifiesta en el cuerpo en forma de
síntoma”
La
enfermedad es una pequeña o gran herida narcisista; nos recuerda que
somos mortales e incompletos, nos señala que hay algo que nos falta.
La enfermedad nos voltea, nos obliga a tomar reposo y reflexionar;
parar la pelota antes que nos estrellemos. ¿Pero
hay que combatir el síntoma? ¿Acaso es un enemigo peligroso que nos
tenemos que sacar de encima?
“El
síntoma será como el maestro que nos ayude a entender a nuestro
desarrollo y conocimiento, un maestro severo que será duro con
nosotros si nos negamos a aprender la lección más importante. La
enfermedad no tiene más que un fin: ayudarnos a subsanar nuestras
((faltas)) y hacernos sanos”
Combatir los síntomas es una estupidez tan grande como quitar los
indicadores del automóvil que monitorean su funcionamiento. Los
síntomas son el camino a la verdad de lo que nos pasa realmente en
la conciencia. Son como el viejo acomodador de cine, que con su
linterna nos guía por un camino oscuro. Lo que hay que saber es
escuchar lo que el síntoma tiene para decirnos; cifrar su lenguaje.
La
salud se relaciona con el camino hacia la armonía, hacia la plenitud
y completud. La curación no se logra eliminando los síntomas, sino
cuando se logra incorporar aquello que “falta”. La curación
implica una expansión de conciencia.
Lic. Lorena Fornillo
viernes, 26 de mayo de 2017
BIOENERGÉTICA
Cuerpo y mente son
dos plano de la misma cosa. Todo lo que sucede en el cuerpo se
conecta con lo mental, y lo que ocurre en la mente, tiene su reflejo
en el cuerpo.
Una
persona cabizbaja, de pasos lentos y hombros hacia adelante, me
muestra como en una vidriera los rasgos de una mente deprimida,
agotada, sin energía, derrotista.
Una
conciencia serena y alegre, ilumina todo el cuerpo y lo embellece,
aportando una gran vitalidad.
Es
así como nuestro cuerpo nos aporta una riquísima información sobre
nuestros estados mentales. Wilhelm Reich, discípulo de Freud, sabe aprovechar esta información e incluye el análisis corporal a la
psicoterapia.
Más
tarde, Alexander Lowen, paciente y también discípulo de Reich,
complementa este trabajo y conforma lo que se conoce como
“Bioenergética”
“La
bioenergética es un modo de entender la personalidad humana en
términos del cuerpo y sus procesos energéticos (…) La
bioenergética es también una forma de terapia que combina el
trabajo con el cuerpo y con la mente, para ayudar a la gente a
resolver sus problemas emocionales, y a comprender mejor su potencial
para el placer y el gozo de vivir”
Por lo tanto
mente-cuerpo van siempre de la mano y se afectan el uno al otro, a
través de los procesos energéticos que se van produciendo.
Estos procesos
energéticos se relacionan con el estado de viveza del cuerpo, el
grado de vitalidad que dependen de un fluir armonioso de su energía
en sus procesos de carga y de descarga.
La rigidez o
tensiones musculares crónicas, bloquean este pasaje fluido de la
energía. Dichos bloqueos se originaron por
conflictos emocionales no resueltos.
La Bioenergética,
proporciona las herramientas para detectar estos bloqueos crónicos;
mediante una serie de ejercicios, masajes y el correspondiente
acompañamiento psicoterapéutico. Ayuda a la persona a entrar en
contacto consigo misma a través de su cuerpo, liberando las
emociones atrapadas y proporcionando mayor vitalidad y capacidad de
goce.
“La
bioenergética es el camino vibrante hacia la salud, y el camino
hacia la salud vibrante”
Ejercicio
de “Toma a Tierra”
Nuestros pies y
piernas son nuestra base de apoyo, nuestras raíces que nos conectan
con el suelo. “tener los pies sobre la tierra” nos hace tener
mayor claridad sobre nuestra realidad y así poder aceptarla o
modificarla. Una persona que sabe plantarse, siente mayor seguridad,
sabe quién es y qué es lo que quiere.
Aquí transcribo
este primer ejercicio básico que nos regala Lowen para tomar
contacto con la tierra:
Ejercicio
básico vibratorio y de toma de tierra
De
pie, con las piernas separadas unos 25 cm, los dedos de los pies
ligeramente vueltos hacia dentro, a fin de estirar algunos de los
músculos de las nalgas. Inclinarse hacia adelante y tocar el suelo
con los dedos de ambas manos.
Las
rodillas deberían hallarse ligeramente dobladas. No debería recaer
ningún peso en las manos; todo el peso del cuerpo se halla en los
pies. Permitir que la cabeza
cuelgue
lo más posible.
Respira
a través de tu boca, con facilidad y profundidad. Asegúrate
de seguir respirando (Olvídate por el momento de
respirar a través de la nariz).
Que
el peso de tu cuerpo vaya hacia adelante, de modo que
se apoye sobre los metatarsianos de los pies. Los talones pueden
quedar ligeramente elevados.
Endereza
las rodillas lentamente, hasta que los tendones de la
corva, en la parte de atrás de las piernas, estén estirados. De
todos modos, las rodillas no deberían estar completamente enderezadas
o bloqueadas.
Mantén
la postura durante aproximadamente un minuto.
• ¿Estás
respirando con facilidad, o contienes tu aliento? No
habrán
vibraciones si dejas de respirar.
• ¿Sientes
en tus piernas algún tipo de actividad vibratoria?
Si
no es así, trata lentamente de doblar la rodilla un poco, y
vuelve
a enderezarla a la posición original. Haz esto una serie
de
veces para que los músculos se relajen.
• Las
vibraciones, ¿cómo son?, ¿son finas, o son groseras?
¿suaves
o espasmódicas? En algunos casos la gente literalmente
salta
del suelo si no puede contener la excitación
¿Te
ha sucedido esto a ti?
Espero
que puedas realizar este ejercicio bioenergético tan sencillo y
revitalizador. Más adelante iré sumando otros para que puedas
practicar en tu casa, entrando en contacto con tu cuerpo, tus
tensiones y tus emociones.
Lic.
Lorena Fornillo
lunes, 22 de mayo de 2017
Los Siete Principios Herméticos
Me
gustaría introducir los denominados “Siete Principios Herméticos”
desarrollado por el gran fundador del ocultismo: Hermes Trismegisto,
en su célebre obra “ El Kybalión”.
Nacido
en el antiguo Egipto, es considerado “Maestro de los Maestros”.
Padre de la sabiduría, fundador de la astrología y descubridor de
la alquimia. El término “hermético” viene de su nombre, dado
que en el ocultismo el conocimiento era transmitido solo para aquél
que estaba preparado para recibirlo.
Los
siete principios son:
- El Principio de Mentalismo:“El TODO es Mente; el universo es mental”Este principio hace referencia a que todo aquello que conocemos; el mundo fenomenológico; todo aquello que es sensible a nuestros sentidos, es producto de la creación mental del TODO “en cuya mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”
- El Principio de Correspondencia:“Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”Este principio nos habla de la correspondencia que se establece entre los diferentes planos del ser y de la vida: la correspondencia entre el plano material, mental y espiritual.Así, por ejemplo todo lo que sucede en el plano material del cuerpo se corresponde con el plano mental de los pensamientos. Lo que sucede en el microcosmo, se corresponde con el macrocosmo y viceversa. Podemos acceder a lo desconocido a través de lo conocido, por su analogía y correspondencia.
- El Principio de Vibración:“Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra”Este principio está comprobado por la ciencia moderna, donde todo lo que existe está en movimiento. Todo es producto de diferentes estados vibratorios.El mundo material se corresponde con vibraciones más densas; en el mundo mental encontramos vibraciones más altas y a medida que nos acercamos al plano espiritual, las vibraciones son tan rápidas que parecieran estar en reposo “ como una rueda que gira a gran velocidad y pareciera estar quieta” En el polo opuesto, en el estado más grosero de la materia, las vibraciones son tan débiles y densas, que también parecieran estar inmóviles.
- El Principio de Polaridad:“Todo es doble, todo tiene dos polos; todo su par de opuestos: los semejantes y antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades; todas las paradojas pueden reconciliarse”Luz-oscuridad; bien-mal; amor-odio; salud-enfermedad; paz-guerra; vida-muerte. En cada manifestación hay dos polos, dos extremos que manifiestan diversos grados de la misma cosa.Es posible transmutar las vibraciones negativas, por vibraciones más positivas, siguiendo este principio,por ejemplo el amor y el odio son dos cara de la misma moneda; polo positivo y polo negativo, que se diferencian por la graduación de su vibración. Modificando esta graduación podemos pasar de un polo al otro, transmutando estas vibraciones.
- El Principio de Ritmo:“Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que hacia la izquierda; el ritmo es compensación”
Todo
se enciende y apaga, desde las más remotas estrellas, hasta la más
insignificante expresión material. La historia es un claro ejemplo
de este principio: donde vemos el auge y dominancia de imperios y
naciones; así como su decadencia y retroceso.
Pasamos
en un abrir y cerrar de ojos de la alegría y dicha a la sensación
de tristeza y desdicha extrema. Tiempos fructíferos de cosecha a
tiempos de crísis y hambruna.
Esta
Ley pendular no se puede impedir, pero los Maestros encontraron un
método para contrarrestar sus efectos:
“El
Maestro se polariza a si mismo en el punto donde desea quedarse y
entonces neutraliza la oscilación rítmica pendular que tendería
arrastrarlo hacia el otro polo”
- El Principio de Causa y Efecto:
“Toda
causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de
acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a
la ley no reconocida”
Este
principio señala que nada ocurre por casualidad, que todo tiene su
causa y efecto.
La
mayoría de las personas actúa como efecto de causas externas,
convirtiéndose en autómatas o títeres de los deseos y voluntades
de otros.
Los
que conocen este principio, tratan de convertirse en causa y no en
efecto. En ser los dirigentes de sus vidas y no ser dirigidos por
otros:
“Los
Maestros obedecen a la causalidad de los planos superiores en que se
encuentran; pero prestan su colaboración para regular y regir en su
propio plano”
- El Principio de Generación:
“La
generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y
femenino; la generación se manifiesta en todos los planos”
El
principio masculino y femenino se manifiesta en todos los planos:
físico, mental y espiritual. Cada ser contiene en si mismo los dos
elementos de este principio.
En
el plano físico se manifiesta como “sexo” y en los planos
superiores toma forma más elevada. Hace referencia a la creación:
“generar”, “regenerar” y “crear”
Desde
el plano mental encontramos esta dualidad de género, donde el
principio masculino, corresponde a la mente objetiva, consciente o
voluntaria; y el principio femenino está dado por la mente
subjetiva, subconsciente, pasiva.
Esta
introducción de los Siete Principios Herméticos me parece una buena
base de la cual partir para el conocimiento de si mismo: Mentalismo;
Correspondencia; Vibración; Polaridad; Ritmo; Causa y Efecto;
Generación;
son conceptos que encontraremos a lo largo de este recorrido para
tratar de develar a través de los aportes de diferentes autores y
teorías, una porción de la verdad sobre el entendimiento del
HUMANO.
Lic.
Lorena Fornillo
viernes, 19 de mayo de 2017
VIBRACIONES
La
materia no existe, todo es parte de la ilusión. Todo aquello que
vemos, tocamos, sentimos, es parte de este Universo de Vibraciones en
constante movimiento, que como notas musicales de esta gran sinfonía,
que es la vida misma, resuenan en el infinito constante.
Todo
lo que existe en el Universo es movimiento de energía.
“ Las
imágenes parecen tan reales- tan reales como en los sueños- pero
sólo mientras dura el sueño.
Un
día uno se despierta de este sueño de cada día y se asombra de que
este mundo que considerábamos tan real, se diluya en la nada: maja,
ilusión, velo que nos oculta la verdadera realidad. Quién haya
seguido nuestra argumentación, puede replicar que aunque el mundo
exterior no exista con la forma que nosotros percibimos, existe el
mundo exterior formado de partículas. Pues también esto es una
ilusión. Porque en el plano de las partículas, no se aprecia la
división entre el Yo y los Demás, entre Dentro y Fuera. Mirando una
partícula no se aprecia si me pertenece a mí o al entorno. Aquí no
hay frontera. Aquí todo es uno” (Dethlefsen
y Dahlke en: “La enfermedad como camino”)
En
este sentido, también la división Cuerpo- Mente- Entorno es parte
de esta misma ilusión; muy útil a los fines prácticos de los eruditos académicos, donde en estos tiempos que corren, van
proliferando las especialidades que diseccionan al humano en partes
aisladas, aboliendo el valor de la totalidad.
Cuerpo-
Mente- Entorno no escapan a este Universo de Vibraciones. No se puede
obtener una verdadera comprensión de lo que nos pasa, sin tener en
cuenta este principio.
Vibraciones
más densas, como el cuerpo físico; vibraciones más sutiles, como
las emociones y pensamientos; resuenan y se afectan unos a otros.
Así
lo que sucede en nuestra mente, se refleja en nuestro cuerpo que
actúa como en una vidriera que expone nuestras virtudes y miserias.
Lo
mismo sucede con el entorno. El mundo material que nos rodea, no es
algo separado de mí. Mis pensamientos, creencias y emociones van
dando forma a esta realidad que nos rodea y proyectando como en un
gran espejo todo lo que sucede en nuestra conciencia.
Lic.
Lorena Fornillo
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